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El masaje ha sido considerado un excelente remedio para muchas enfermedades y lesiones. El estrés es un cúmulo de tensiones que se alojan en los músculos, sobre todo los de la espalda alta, poniéndolos tensos.
Circulación sanguínea: El masaje activa la velocidad de la circulación sanguínea, ya que al actuar sobre las venas produce una acción de vaciamiento de las paredes venosas activando la circulación.
Metabolismo: Después de un masaje aumenta la cantidad de orina ya que aumenta la filtración renal. También facilita la eliminación de nitrógeno, sal y fósforo inorgánico.
Circulación linfática: El nacimiento de los vasos linfáticos está a nivel cutáneo, por lo que la estimulación de la piel en el masaje estimula y acelera la circulación linfática, así como el efecto de drenaje para la eliminación de toxinas.
Tejido muscular: El masaje hace que el músculo desarrolle su fuerza y movimiento, por lo que se desarrolla potencia y aumenta la cantidad de oxígeno al tejido.
Tejido adiposo: Ayuda muchísimo en la eliminación de la celulitis, no elimina en su totalidad los depósitos de grasa pero sí los disminuye porque acelera el metabolismo al activar la circulación y movilizar toxinas,
Huesos y articulaciones: La técnica principal es la quiropráctica que proporciona una recuperación motriz y funcional.
Piel: El masaje aumenta la temperatura de la piel de 2 a 3 grados centígrados, por lo que ayuda a personas con trastornos neurovegetativos o circulatorios, además mejora y tonifica el aspecto de estrías y cicatrices.
Sistema nervioso: Sirve en gran medida cuando existe hipotrofias musculares y estimula la producción de endorfinas.
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